Sunday, October 05, 2008

Viaje a Venezuela 2008.


Un viaje de muchas vivencias. Especialmente la oportunidad para mi hija y para mi de estar unos dias con el Tio Francisco. Realmente algo unico, unos dias con un personaje de los que quedan ya pocos, historia andante, humor andino. Escrito de mi tio Luis Romero Contreas sobre mi tio Francisco:
El 11 de abril de 1924, Viernes Santo, nace en la Aldea Cucuchica, en Tovar Edo. Mérida, en el hogar de Don Miguel Romero Duque y de Doña Faustina Contreras Chaparro, su primer hijo varón al que bautizaron con el nombre de Francisco Antonio. Don Miguel por fin gana una, pero Doña Faustina del Rosario hasta ahora, le ha venido ganando las apuestas: Primero Bertha Cecilia, luego Cristina del Carmen y después Imelda María. Ahora le ha llegado el ansiado varón que se convertiría en su sombra hasta el final de su existencia. Don Miguel va a ordeñar las vacas y allí dando traspiés y con sus alpargaticas nuevas va Francisco Antonio acompañándolo. Lo mismo sucede cuando el padre va al barbecho a desmalezar el maíz o a recoger el café, el niño no se separa de su lado y trata de hacer lo mismo que están haciendo su papá y los obreros. A muy temprana edad, comienza el peregrinaje de la familia Romero Contreras en busca de un mejor clima para aliviar la salud de su señora madre; así les vemos transitar por Las Porqueras en La Grita, Los Mirtos al pié del páramo El Zumbador, San José de Bolívar y por último, la Aldea El Morro en Pregonero, Edo. Táchira, donde el 29 de mayo de 1934 a la edad de 9 años queda huérfano por el fallecimiento de su padre. La familia tomó otros rumbos, unos a la ciudad de La Grita al cuidado de sus tías paternas Prudencia y Reynelda Romero Duque y él junto a sus hermanas Bertha y Cristina a la ciudad de Caracas traídos por sus tías Josefa Contreras de Carrero y Josefita Contreras Chaparro, tía y hermana de su madre respectivamente; llegando al hogar de su prima Emérita Carrero Contreras y el Dr. Carlos Otto Vásquez, quien asumiría el papel de padre. Hace sus estudios primarios en el Colegio La Trinidad, en la ciudad de Maracay, regentado por los reverendos Padres Benedictinos. Un buen día decide irse a La Grita a visitar a su mamá y a sus hermanas Imelda, Aura, Miryam y su hermano José Luis. Para esos tiempos, Imelda se desempeñaba como maestra rural en la recién creada Escuela Unitaria Municipal en la Aldea de Tadea. Allí monta un pequeño expendio de víveres y guarapo fuerte para los aldeanos y transeúntes que pasan a pié o a caballo por aquel empinado y sinuoso camino. Después le vemos de operador en la zapatería La Primavera de Don Ramón González. Comprendió entonces que en aquel ambiente rural de La Grita de esa época, no había porvenir y decide regresar a la capital. La educación superior la cursa en la Escuela de Química Industrial de Caracas, de donde egresa en el año de 1950, como integrante de la promoción Dr. Vicente Marcano con el título de Químico Industrial. Ejerce su profesión en el Ministerio de Obras Públicas, Laboratorio de Resistencia de Materiales, como químico analítico. En la Corporación Venezolana de Fomento, fue comisionado junto a su colega Pedro Luciano Pernía Pérez para hacer los estudios de suelo a fín de establecer los centrales azucareros Motatán, Ureña, Cumanacoa, Tocuyo y Río Turbio, siendo su último cargo Jefe de la Planta de Tratamiento de agua de la ciudad de Valera dependiente del Instituto Nacional de Obras Sanitarias, I.N.O.S. Después desarrolló diferentes actividades comerciales y agropecuarias hasta sus últimos días. Contrajo matrimonio con la Srta. Evangelina Sierralta, quien fue su compañera inseparable y que con gran afecto, cariño y dedicación lo ayudó a levantar un hogar cristiano cimentado en principios morales y de amistad, en cuyo seno nacen Angely Emilia, Francisco Miguel y Martha Gabriela, quienes sabrán poner en alto los principios heredados. Fue un enamorado de la Agricultura y de la Cría y disfrutaba mucho cuando acompañaba a sus hijos en las actividades campestres. Parece que presentía que el fin de sus días estaban próximos y decidió ir el 20 de Octubre de 2011 acompañado de su hijo Francisco Miguel y de su hermano José Luis a pagar una promesa al Santo Cristo de La Grita y a despedirse de esa tierra que le fue tan querida. El 14 de enero del presente año, fue a Barquisimeto acompañado de su esposa, hijas y otros familiares a participar en la Procesión de La Divina Pastora. Que coincidencia, nace un Viernes Santo y parte para el eternidad, un Miércoles de Ceniza. Por doquiera sembró amistades, fue pródigo en hacer el bien y hoy estamos demostrándole el afecto y el cariño que se supo ganar de familiares y amigos. Así termina la vida un hombre de Fé, Cristiano de pura cepa, devoto del Santo Cristo de La Grita y de la Divina Pastora. Descansa en Paz Francisco Antonio. Caracas, 23 de febrero de 2012.